Festival l'Alternativa 2016

alternativa

El Festival de Cinema Independent de Barcelona, l’Alternativa, celebró su 23a edición el pasado mes de noviembre. Una vez más, apostó por hacer visible lo invisible. Con su estilo propio ya consolidado, el festival nos ofreció una programación diversa, innovadora, reflexiva y comprometida. Casi todas las películas que se proyectaron, seguramente no llegarán ni a estrenarse en las salas de cine españolas.

En total, 200 películas de 34 países diferentes. Repartidas entre la Sección Oficial, y las Secciones Panorama (producción nacional), Cinema Expandit, Petits Experiments y un homenaje a la obra de Maurice Pialat y la productora Les Films du Worso. Además de la programación de l’Alternativa Hall, que estaba enfocada al tema del efecto del turismo de masas en las ciudades.

PREMIOS DEL FESTIVAL

-Gran Premio del Festival: Havarie, de Philip Scheffner, y Mención Especial: The Illinois Parables, de Deborah Stratman. / Premio del Jurado a Cortometrajes: Schicht, de Alex Gerbaulet,  y Mención Especial a Ondes et Silence, de David Bryant y Karl Lemieux. / Premio de la Crítica: Behemoth, de Zhao Liang y Mención Especial: Paula, de Eugenio Canevari. / Premio Panorama: El Monstruo en la Piedra, de Ignasi Duarte. / Premio del Público a Cortometrajes: Notes from Sometime, Later, Maybe, de Roger Gómez i Dani Resines.

A continuación, algunas de las películas más destacadas del festival:

MIMOSAS

El día 16 de noviembre se proyectó Mimosas en el teatro del CCCB, la segunda película del director gallego Oliver Laxe. Era su estreno en Barcelona, y la sala estaba totalmente llena. El co-guionista del film, Santiago Fillol, dijo unas palabras en nombre del ausente director. Fue algo así: “Dejaros llevar un poquito, no hagáis mucho caso de la razón“.

Una caravana acompaña a un viejo Sheikh hasta sus tierras, donde quiere morir y ser enterrado. Pero muere durante el camino, mientras cruzan las escarpadas cumbres del Atlas Marroquí. Ahmed y Said, dos viajeros buscavidas, se encargarán de transportar el cuerpo. Paralelamente, Shakib es elegido para una misión; debe conseguir que Ahmed y Said, a los que desconoce, no pierdan la fe durante su largo camino. Shakib está lleno de fe, confía plenamente en la intuición.

La película es algo así como un viaje místico, idea bien reflejada en la belleza compositiva y fotográfica del film. Es una película épica y en cierto modo clásica, aunque su complejidad conceptual indica lo contrario. Parece más bien una película de vanguardia, por la reinterpretación que hace del género western. Podría considerarse un “western religioso” como dijo el propio Oliver Laxe. Recuerda a la reciente Dead Slow Ahead que hace lo mismo con el género de ciencia-ficción, cuyo director Mauro Herce es el director de fotografía de Mimosas.

Resulta difícil comprender la película de entrada, si uno la mira con los ojos de la lógica. Pero a medida que avanza, las imágenes empiezan a absorberte. El extraño carisma del protagonista, Shakib, es innegable. Y la escena final supera toda expectativa. Hay una gran fuerza en las imágenes que es difícil de descifrar. El final requiere un “salto de fe” en el espectador, un salto que merece la pena realizar. Personalmente me impactó mucho, y me dejó pensando durante varios días.

La película fue rodada en Marruecos, y los actores son amigos del propio director. El rodaje fue una difícil y caótica aventura, probablemente tan dura y épica como la propia película. Después de 6 años buscando financiación, estudiando el sufismo, Oliver Laxe ha llegado al final. Durante todo este periplo habrá vivido un proceso de aprendizaje tal vez parecido al de los personajes, habrá aprendido a “someterse al camino” como defiende Shakib. Todo esto se nota en el film, que no parece filmado por un observador externo, sino por un personaje más.

“Someterse al Camino”

Mimosas (Oliver Laxe, 2016)

PAULA

Es la ópera prima del director argentino Eugenio Canevari. Película minimalista y silenciosa, que afronta un tema delicado como es el aborto. Al igual que Mimosas, creo que destaca sobretodo por su brillante escena final, que culmina con un plano inolvidable.

Paula es una chica que se encarga de cuidar los hijos de un matrimonio de clase alta que vive en una bonita mansión rural. Cuando Paula se queda embarazada, tendrá que ocultarlo mientras intenta conseguir dinero para abortar, ya que el aborto es un gran tabú dentro de su entorno. De forma bastante sutil, la película nos habla de la diferencia de clases y especialmente, de la hipocresía y la banalidad de la clase alta.

Por ello, el film nos transmite a menudo sensaciones vacías de indiferencia, e incluso de aburrimiento. Se respira incomunicación, miedo y violencia reprimida. Por ejemplo, con la más absoluta normalidad, el padre de la familia enseña a su hijo (cuyo pelo tapa por completo sus ojos, y que no habla) a disparar, para sacrificar el perro de la familia.

Mediante el silencio, las longitud de los planos, el uso recurrente del fuera de campo, las interpretaciones contenidas y las numerables composiciones sugerentes que utiliza, la película consigue transmitir de forma no explícita toda esta violencia oculta bajo la aparente indiferencia. Se dejan entrever muchos conflictos interiores que no llegamos a conocer.

Paula sufre en silencio, sin decir nada. Ni siquiera está enfadada o indignada con nadie.

Vive en una postura de absoluta aceptación de su condición de inferioridad.

Paula  (Eugenio Canevari, 2016)

TEMPESTAD

Tempestad es el segundo largometraje de la directora mexicana de origen salvadoreño Tatiana Huezo. La película, documental con ciertos rasgos de ficción, es un hermoso viaje sensorial que retrata el lado más oscuro de México. El film habla de la violencia y el miedo, de la vulnerabilidad que sienten los ciudadanos inocentes por la corrupción que los rodea.

A través de la voz de dos mujeres que explican su historia personal, la película construye un retrato general del país, y de este terror que se expande como una plaga.

La primera mujer, Miriam, fue acusada injustamente de trato de personas y estuvo encerrada en una cárcel controlada por el crimen organizado. La segunda, Adela, es una madre que ha perdido a su hija por alguna razón parecida, y que lleva 10 años buscándola.

Estos testimonios sonoros ya son de por sí absolutamente impactantes, pero la película todavía va más lejos. Las imágenes muestran un viaje en autobús que cruza el país de Norte a Sur, el mismo recorrido que realizó Miriam cuando consiguió volver a casa. Al juntarse la imagen y el sonido como piezas independientes, forman un significado nuevo.

Mediante la lluvia, la luz y los expresivos rostros que va retratando la película, las voces de las protagonistas se convierten en una especie de canto colectivo que remite a la existencia de muchos más casos parecidos. Las voces resuenan sobre las bellas imágenes y entendemos que la película no trata casos aislados, sino un problema mucho más grande.

Parece la voz de todo un pueblo suplicando.

Tempestad (Tatiana Huezo, 2016)

HEART OF A DOG

Fue la película que inauguró el festival. Es un ensayo fílmico en primera persona, una reflexión autobiográfica. Mediante una voz en off, su creadora Laurie Anderson, navega entre confesiones personales de gran valor y reflexiones sociales o de carácter espiritual. Consigue un relato muy bien construido, a pesar de tratar temas tan variados como el Budismo, la sobre información, los sentimientos hacia su perra o la reencarnación. La película recuerda en cierto modo a Un hombre que duerme de Bernard Queysanne (Un homme qui dort, 1974), las últimas películas de Terrence Malick o los ensayos de Chris Marker.

La directora utiliza imágenes de muchos estilos y formatos, como si fuera una especie de collage. Mezcla imágenes nostálgicas que parecen filmadas con una cámara súper 8, con vídeos de formato vertical grabados con un teléfono móvil. Todo, cubierto con abundantes efectos de post-producción y una banda sonora exquisita.

En mi opinión, las imágenes no están a la altura del contenido ni del trabajo sonoro. Tanto la mezcla de formatos como los efectos de post-producción, hacen la película un poco artificial. Algunos planos me sacaron de la película, me confundieron. Pienso que el relato es muy onírico, y que necesitaba unas imágenes llenas de misterio y poesía. Unas imágenes que permitieran sumergirte en ellas como en un sueño, para captar plenamente la profundidad de las palabras de Laurie Anderson.

En todo caso, una película muy recomendable y cuya existencia celebro especialmente por su contenido y su honestidad. Por su atrevimiento y su claridad al expresar un mensaje tan importante. Como conclusión, destaco una de las frases más poderosas del film:

Aprende a estar triste, sin estar realmente triste”.

Heart of a dog  (Laurie Anderson, 2016)

AUSTERLITZ

Fue la película de clausura del festival. Su director, el ucraniano Sergei Loznitsa, tiende habitualmente a filmar espacios conocidos en busca de captar la historia que contienen y no puede verse a simple vista. En Austerlitz filma un antiguo campo de concentración, al que ahora visitan miles de turistas cada año. Es un film muy impactante, me dejó inquieto e incluso aterrorizado.

En el documental no hay juegos de montaje. Solamente larguísimos planos secuencia, fijos y compuestos con gran simetría. De esta manera, no se hace evidente la intención del director. En cada plano suceden muchísimas cosas, aparecen múltiples personas y hay mucho movimiento interno en el plano.

La película es una constante contradicción. Contrastan la dureza inamovible de las estructuras del campo de concentración y las historias que arrastran, con el paso deambulante de los turistas, que caminan a menudo indiferentes, e incluso aburridos, haciéndose fotos sin parar con aparatos electrónicos de todo tipo. Es como un gran gag de humor negro.

El blanco y negro les asemeja al entorno en el que están. Les unifica, como parte del trágico paisaje. Como si fueran fantasmas, transitan por las composiciones de Sergei Lozmitsa, que sutilmente provoca estas comparaciones en la mente del espectador. Los turistas deambulan ligeramente, demasiado ligeramente.

El film es directo y polémico. La ola de turistas que transitan, en su punto más álgido, acaban saturando el espectador. El incontenible flujo de movimiento acaba hipnotizándonos. Nos da la sensación de que la gente no asiste a la visita de un campo de concentración, sino a un festival de música o al museo del Louvre. Parece que lo hagan entusiasmados, incluso ansiosos. Es inevitable interpretarlo de esta manera.

Mientras avanza la película, se formula una pregunta en la mente del espectador:

¿Qué está haciendo toda esta gente aquí?

 

Austerlitz (Sergei Loznitsa, 2016)

HAVARIE

Fue la película ganadora del premio del jurado. El director Philip Scheffner, encontró un vídeo de youtube inquietante, en el que aparecía una patera flotando en medio del mar. Fue grabado con un móvil, por algún pasajero de un crucero. Esta bella imagen, constituye el único plano de toda la película. El vídeo duraba 3 minutos, y fue ralentizado hasta ocupar los 90 minutos que dura el film. Fotograma a fotograma, nos acompaña la borrosa imagen de la patera, subiendo y bajando por el efecto del movimiento del mar.

A través del sonido, seremos testigos de múltiples conversaciones con los miembros del crucero o los barcos que se proponen rescatar la patera, entre otros. Todo desde una dolorosa distancia, difícil de soportar durante 90 minutos. La película es muy exigente para el espectador. Se sustenta en el argumento de que es imposible que podamos ponernos en el lugar de esas personas, y en el querer dejar que el espectador genere su propio punto de vista.

La película es algo así como la búsqueda de la identidad de los miembros de esa patera. El intento de comprender la realidad de la vivencia que hay detrás de esa hipnótica imagen. Una búsqueda a la desesperada a través del mar mediterráneo, una especie de retrato sonoro de él.

El concepto es brillante, pero creo que sólo conectará con un público muy determinado. El espectador espera una respuesta durante la película, algún cambio, alguna recompensa a la larga espera. Pero no llega. En alguna ocasión la cámara gira y muestra la parte lateral del crucero, después vuelve al encuadre inicial. Eso es todo.

A mi personalmente me costó mucho disfrutar de la película.

Un viaje sonoro a través del meditarráneo.

Havarie (Philip Scheffner, 2016)

 CONCLUSIÓN

Fue mi primera experiencia en un festival de cine, y no la voy a olvidar. Me ha permitido ampliar mi campo de visión, ensanchar mis fronteras cinematográficas, descubrir opciones artísticas nuevas. Es un magnífico ejercicio, el entregarse durante días al visionado de películas diversas, y más cuando son tan imprevisibles, atrevidas y honestas. Todas las películas que he visto tenían un propósito artístico y transformador. Solamente eso ya merece ser aplaudido. Guste más o guste menos, es un festival diferente y necesario. Lo celebro.

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