GHIBLI y "La tortue rouge" de Michaël Dudok de Wit

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El pasado viernes 13 de enero, se estrenó en nuestras salas de cine La tortue rouge, del animador, director e ilustrador holandés Michaël Dudok de Wit. La opera prima del holandés viene de la mano del estudio de cine Ghibli como productora. En ese sentido, tanto de Wit como Ghibli se estrenan en nuevos terrenos artísticos.

Queremos desde la revista, no comentar solamente el film sino hablar tanto del background del director, como del mismo estudio de animación japonés y su rara y especial unión para hacer esta película.

Con este artículo presentamos tanto al nuevo miembro de la revista Pau Gros, estudiante de animación en ECIB, como un nuevo formato de artículo: la transcripción de un diálogo. Formato que nace del espíritu por querer dialogar sobre cine entre nosotros. Pau y yo mismo, nos reunimos y compartimos pensamientos y reflexiones sobre La tortue rouge. Queda aquí nuestro reflejo y sensaciones sobre el film.

AVISO: En este artículo se habla de la película y de su trama de manera explícita.

La tortue rouge (2016)

La tortue rouge (2016)

Arnau- En esta conversación tenemos mucho que abarcar. En la animación uno siempre hace una distinción entre trama y estética. Son dos elementos que encontramos en todo cine, sin embargo, al representar el mundo y la vida, la animación adquiere un peso importante y personal según el artista que esté tras el pincel. Mi primera sensación con este film fue el presenciar algo simbólico, un poema.

Pau- ¿Recuerdas cuando dije que nos preparáramos para ver esta película? Lo decía justamente por esto que mencionas: el sentido plástico de las cosas. Este film desde el primer momento te empieza a absorber, caes adentro y quieres que todas las cosas vayan pasando pero a la vez, uno quiere que la película nunca termine. Todo es muy suave, su animación te acaricia.

Arnau- Te entiendo perfectamente, eso es algo recurrente en todo el trabajo previo en cortometrajes de este director. En concreto pienso en Padre e hija (2000) y sí, tiene eso que mencionas. De Wit hace un cine exento de diálogos y eso le otorga una mayor universalidad, veo en ello la moral del director con y por el cine, procurando hacer algo comprensible para toda persona que vea sus piezas y eso es algo que se ve reforzado en su manera de dibujar, en sus formas. De Wit busca el minimalismo, busca encontrar el todo en aquello más sencillo. Todo acaricia, sin duda.

Padre e hija (2000)

Padre e hija (2000)

Arnau- Empiezo a entender entonces porqué el estudio Ghibli ha querido trabajar con de Wit. Pienso ahora en un documental que veo a  menudo, The Kingdom of Dreams and Madness (2013). En el documental presenciamos la vida y ritmo de Ghibli cuando se estaban creando El viento se levanta (2013) de Hayao Miyazaki El cuento de la princesa Kaguya (2013) de Isao Takahata.

El documental se centra en la figura de Miyazaki sobre todo, vemos su manera de trabajar, su moral, su actitud y su manera de entender y actuar en la vida. Una de sus frases que recuerdo ahora que hablamos, decía que todos nacemos para ocupar la silla de otro, comer del plato de otro y dormir en la cama de otro. Reflexiona sobre el círculo de la vida y el comprender el efecto generacional y su orden natural. Comprender nuestro entorno y estar en paz con ello. Creo que de una u otra forma todo cine abarca el orden natural de las cosas y el conflicto/reconciliación con nuestro entorno.

Menciono la figura y frase concreta de Miyazaki pues el film de La tortue rouge habla sobre el choque, comprensión y aceptación de la vida y de su orden natural. Y cuando uno entra en armonía con ello, puede vivir en paz. Tras muchos matices, de Wit presenta un film poema, un film que reflexiona sobre las verdades de la vida. Al comprender el carácter de los japoneses entiendo el porqué han decidido trabajar con el holandés. Su unión va más allá de unas intenciones comerciales o de querer expandir proyectos desde Ghibli. Su unión nace del respeto mutuo al entender la vida de una misma manera.

Pau- Entiendo, es justo lo que dices. El documental que mencionas no lo he visto, pero sí he visto otros documentales sobre animación en donde explican la figura de Miyazaki como alguien que quería llevar el viento de los árboles a la animación. Digamos que de Wit ha llevado ese mismo viento que Ghibli respira y ese es un viento que entiende el devenir de las cosas. Un nuevo viento para la animación, para entender y dejarnos llevar por aquello que nos rodea.

Y precisamente es eso, el hacer las cosas bien y como comentábamos antes sobre de Wit, impresiona que el carácter de su primer film ya sea así, sencillo y complejo a la vez. No se si complejo sea la palabra, pero creo que esta película no es para un público general. El film es comprensible, pero tiene tanta poética que invita a una reflexión mayor, cosa que no hacen todos. Comentabas el aceptar de las cosas como mensaje de la película. Ahí está el aceptar y comprender la isla donde el protagonista naufraga y cuando uno acepta las cosas como tal, la isla, la naturaleza y la vida, éstas te devuelven el favor o incluso te dan mucho más.

Me gusta que Ghibli haya elegido a de Wit y me gusta su manera en hacer las cosas. Su forma es sencilla y precisamente por eso explica las cosas sin desgastar o abusar; el decir lo máximo posible con lo mínimo, con lo justo, con aquello que uno pueda y deba.

De izquierda a derecha: Hayao Miyazaki – Toshio Suzuki – Isao Takahata

Arnau- Te parece entonces si entramos a comentar el film y sus detalles? Al ser muda y minimalista cada parte de la película se encuentra reforzada en lo visual y en lo sonoro. Pero antes de comentar nada, quizás quieras destacar alguna idea en concreto sobre la animación del film.

Pau- Bien, a mi parecer toda la animación es maestra y por lo que tengo entendido fue una película compleja, que tardó hasta diez años en terminarse. Te seré sincero y es que para ser una película con diez años de trabajo a sus espaldas, pensaba que habrían ciertos detalles mejor cuidados. Como te dije la animación abraza e hipnotiza, es perfecta, pero detalles como la misma tortuga que da título al film, que está hecha por ordenador, me disgusta y sabe mal. La pieza entera es un lienzo hecho a mano y que haya cosas por ordenador siempre entristece un poco, no lo logro entender.

Por otro lado están los gestos en el film, su movimiento. Todo parece filmado con actores y posteriormente dibujado encima. Parece la misma realidad pasada un poco a cámara lenta, eso me agrada e impresiona.

Arnau- Es cierto. Me fijé en un nombre en concreto en los créditos del film: Isao Takahata como productor artístico de la película. Hay algo interesante a recalcar sobre Takahata y es su obsesión por la realidad de los gestos. En La tumba de las luciérnagas (1988) dirigida por el mismo Takahata, uno de los hermanos protagonistas cortaba una sandía en una escena. Bien, con los años Takahata quedó intranquilo por el modo que dibujó ese gesto, le parecía torpe, como si el niño estuviera cortando tofu y no una sandía de verdad. Años después, en El cuento de la princesa Kaguya, Takahata tiene una escena donde los dos protagonistas roban un melón, lo cortan y lo comen. Tras el recuerdo de la sandía mal cortada, Takahata se obsesionó y pasó mucho tiempo estudiando con cuchillos y melones reales para hacer bien el corte, pues se dice que los gestos cotidianos son los más complejos a retratar.

Dicho esto, con Takahata de productor en el apartado artístico del film de de Wit, entiendo perfectamente que sintieras cada uno de los gestos y movimientos como calcados de la realidad misma.

El cuento de la princesa Kaguya (2013)

El cuento de la princesa Kaguya (2013)

Pau- Está claro entonces! Ellos seguro que han estudiado a la perfección la realidad que se debía poner en la película para después dejarla perfecta, claro. Hay momentos donde saltan de un escenario a otro y sí, es verdad, funciona. Uno al final termina sintiendo que pertenece a esa isla y que la conoce al detalle, como el mismo protagonista.

Que la gente deba reflexionar es algo importante y parece que a veces con la animación, no se busque ese aspecto. Es muy fácil perderse en el proceso de creación y en diez años, que hayan mantenido firme la intención y el espíritu es algo digno de admirar y de valorar. Buscar un estilo gráfico bueno y no sobrepasar a la idea original es algo muy profundo.

Arnau- Hablando sobre el apartado gráfico, comentemos el de La tortue rouge. El film ya hemos aclarado que habla de la vida y todos aquellos momentos claves que la componen y en la película hay distintos rasgos visuales muy marcados que juegan a simbolizar aquello. Uno muy claro son las escenas nocturnas, que son en blanco y negro. ¿Tú como sientes esto? Es cierto que por la noche todo color se muestra levemente apagado, pero de Wit juega a llevarlo a lo abstracto.

Pau- Sin duda lo lleva al terreno onírico, sí. Desde el primer momento en la isla se nos transmiten las sensaciones del protagonista, su soledad y el sentirse pequeñito ante toda la naturaleza. Sin embargo las emociones y las sensaciones en los sueños nocturnos engrandecen al personaje. Todo respira más.

Arnau- Me he parado a pensar en cada sueño y no puedo evitar ver las fases de aceptación de la vida en cada uno de ellos y de manera progresiva. El puente donde él vuela para escapar de la isla, el ver a gente tocando instrumentos y perseguirlos para tener algo de contacto y compañía, aquella noche cuando la tortuga muerta renace en mujer y con ello, la aparición de ese alguien que hará compañía al protagonista, o el nacimiento del hijo y aquella noche, en la que ya mayor, decide irse de la isla. Y ya la última noche, donde el protagonista muere de mayor.

Todas ellas dibujan el camino vital de todo ser humano: soledad, aceptación, compañía, amor, dejar a los hijos partir y finalmente, la muerte. No solamente son las noches, sino el sistema de repeticiones en la misma isla, donde el hijo del protagonista pasa por los mismos problemas que vivió su padre. Hay una sensación clara de metáfora sobre la vida en la isla.

La tortue rouge (2016)

La tortue rouge (2016)

Pau- Tiene todo el sentido. Las etapas nacen en momentos donde él puede reflexionar y hacer el siguiente paso, el protagonista tiene en aquellos momentos la aceptación. Todo se mezcla y no terminas de acordarte si pasa por el día o la noche. La película tiene ese punto de confusión. Recuerdo una de las noches como un momento muy poético cuando el hombre muere y la tortuga le agarra la mano con su aleta.

Arnau- Justamente era la imagen que tenía en mente, Pau. Cuando el hombre agrede y mata a la tortuga, él siente pena por su acto de ira y le pone la mano sobre su aleta en un gesto de perdón. Luego cuando la tortuga roja se vuelve en la madre de su hijo y él fallece, la tortuga regresa y pone su aleta sobre la mano del anciano para luego regresar al mar. De hecho ese es el final del film, el final del círculo de la vida y de la constatación que la isla te devuelve aquello que le has entregado y aún más. Justamente como decías, el film tiene cientos de detalles sobre la vida.

Pau- El film me dejó satisfecho y feliz. Fue un visionado que desprendía verdad. ¿Se te ocurre algún momento concreto para el lector? Creo que hemos mencionado casi toda la película.

Arnau- El único momento que queda es el del tsunami. Inevitablemente vienen a mi mente, tanto La tumba de las luciérnagas, como El viento se levanta. Te diré el porqué. Estos dos films retratan y hablan sobre la guerra con una crudeza y una verdad muy fuertes. Tanto Miyazaki como Takahata vivieron la guerra y la vivieron de pequeños, en primera persona. Miyazaki habla en el documental que te comentaba antes sobre un joven Takahata en el Japón devastado por la guerra, andando por la calle y sin recibir comida de nadie por una semana.

El comprender la guerra y su dolor es algo frecuente en su cine. Entender que las guerras destrozan todo aquello que nos rodea, a nosotros mismos y nuestras almas es algo duro y evidente en muchas de sus películas. En apariencia es un tsunami lo que sucede en la isla, por la forma en que queda todo devastado,  por cómo dibuja de Wit los rastros de su paso. Pero aquello no parece el eco de una ola, más bien remite al rastro que dejan las guerras. El cielo está nublado, el padre desaparece y la madre queda con la pierna sangrando. No intento con ello despreciar el dolor y efecto real de los tsunamis, sé que generan las mismas desgracias que las guerras, pero la sensación de terror y desesperación en la película, me remite a ello.

La tortue rouge (2016)

La tortue rouge (2016)

Arnau- No puedo evitar pensar que de Wit al elegir una isla, sabía perfectamente que haría pasar un tsunami por aquel espacio vital. En cierto modo lo que presenciamos es la parte más oscura del ser humano, su dolor, su pena y si el film pretende hacer una alegoría de la vida, en aquel momento puntual experimentamos el dolor de las guerras junto a la familia protagonista. Luego recuerdo que agarraban todo el bambú destrozado de la isla y lo quemaban a manera ritual, como quienes hacen esos gestos para sanar del acto bélico.

Pau- Sí, es el nuevo inicio y ahora recuerdo el efecto sobre el hijo al vivir aquello. Hay un plano que seguro tendrás en mente como yo, que brilla por su sencillez y verdad hacia el final del film y pienso que es clarísimo y necesario para entender todo. Una vez pasada la desgracia y con la vuelta a la paz, el hijo encuentra una botella de cristal que tenía de pequeño y la coloca en la línea del horizonte que dibuja el mar. Creo que la sencillez de la película se resume en ese plano. Allí él se da cuenta de su situación, encerrado en la isla, sabiendo que más allá hay otra vida para él. En ese momento es cuando decide abandonar la isla y empezar una nueva vida.

Nos limitamos a querer una cosa y evitamos los problemas, pero cuando nos enfrentamos a las cosas, es cuando la vida y el ser humano avanzan y en eso hay un nuevo nacimiento, algo más allá de la película y de la isla, como ese horizonte más allá de la botella. Todo es algo reducido y encerrado y las verdades a veces están más allá. Cuándo todo termina nos quedamos con una sensación de paz, uno no quiere que la película continúe, sino entrar en la misma y vivir la continuación ya que su duración, que no se alarga de forma expresa, te lleva a darte cuenta de la brevedad de la vida misma y ese es el tema real de la película.

Arnau- Creo que tocará terminar el artículo con tu reflexión, Pau. Siento todo lo que has dicho, hay ciertas películas que te hacen olvidar que estás viendo una película y te hacen sentir un retazo de vida y verdad. Todo son sensaciones que te abrazan como decías y cuando éstas películas terminan, en cierto modo, uno siente que ha muerto con la película. Nace una pena y uno se siente feliz por entender y vivir esas cosas. Hay ciertas películas que llenan y conmueven, la prueba está en nuestra conversación y el haber sentido las mismas emociones sin apenas conocernos y con ello, siento que te conozco un poco más. Y eso es gracias al film siendo film.

Pau- Gracias, amigo! Está genial que estas cosas pasen, me alegran tanto la película como nuestro encuentro y conversación, de verdad.

Arnau- Igualmente, Pau.

La tortue rouge (2016)

La tortue rouge (2016)

Desde la revista os animamos a ver La tortue rouge de Michaël Dudok de Wit.
Podéis ver el film en las salas de cine Renoir Floridablanca y Yelmo Cines Icaria.

 

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