"Caini" de Bogdan Mirica

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Caini es la ópera prima del rumano Bogdan Mirica, que ganó el premio Fipresci en la sección Un certain regard de Cannes, y recientemente ha ganado 6 premios en la gala de los Gopo de Rumanía. Recientemente estuvo presentando su película en la Filmoteca de Catalunya e impartió un clase en ECIB. Bogdan Mirica ya había realizado una serie para HBO, y ahora se estrena en el largometraje. Caini (Perros) se trata de una atípica película de género policíaco y western.

El primer plano es muy sugerente e inquietante. Un travelling que recorre las aguas de un pantano, y que se detiene para ver como emerge del agua un pie dentro de una bota.

El jefe de polícia, uno de los personajes más interesantes e importantes en la película, protagonizará probablemente la escena más memorable del film: sentado en una mesa de su propia casa, sin camiseta, con unos guantes amarillos y un tenedor como herramienta, se dedicará durante 5 minutos a separar el pie de la bota y realizar su correspondiente análisis policíaco. Una buena muestra del humor negro que estará presente durante la película, aunque de forma muy bien moderada.

El jefe de policía en “Caini” de Bogdan Mirica

Por otro lado, un hombre de la ciudad llamado Roman llega al pueblo para heredar la vieja casa de su abuelo recientemente fallecido. En principio sólo tiene que hacer unas gestiones burocráticas para lograr su objetivo, que es vender la casa y todas sus tierras. Sin embargo todo se irá complicando. Al igual que ese pie en el pantano, el pasado del pueblo emergerá trayendo consigo una ola de violencia.

El personaje Roman en “Caini” de Bogdan Mirica

Los viejos amigos del abuelo de Roman conforman una especie de mafia secreta que no permitirá que sean vendidas sus tierras, que tanto costaron defender durante la dictadura de Nicolae Ceausescu. Ese es uno de los temas ocultos en la película, como lo es en muchos de los films del cine rumano reciente: El rastro que ha dejado ese pasado en forma de violencia oculta y contenida que de vez en cuando resurge. Para hacerse una idea del tema vale la pena visionar Historias de la edad de oro, una película colectiva formada por varios cortometrajes que cuentan historias sobre la dictadura rumana.

En Caini, los personajes son como perros solitarios que luchan por sus objetivos y no están dispuestos a renunciar a ellos. Esa es una de las características más destacadas de la película, sus personajes singulares y oscuros que recuerdan, por ejemplo, los de Bruno Dumont.

Por su tono general, la película nos hace pensar en Magical girl de Carlos Vermut o los Coen de No country for old man (incluso el propio tráiler de la película la anuncia como la versión rumana del film de los coen). También remite a algunas series actuales como True detective. Eso si, la película de Bogdan Mirica tiene un mayor grado de realismo, crudeza y cotidianidad. Hay incluso una sensación documental en la lentitud de las conversaciones y la absoluta sencillez de algunas escenas. El film se convierte en una total desmitificación del género policíaco o del género western. No hay rastro de épica ni heroicidad. Y tiene sentido que sea así, teniendo en cuenta que la historia está basada en experiencias del propio director durante su infancia.

A pesar de ese mayor grado de realismo respecto al cine de género comercial, Caini sigue siendo una película más convencional de lo que suele serlo el cine rumano. Caini es más narrativa, estática y estética que las peliculas de Cristian Mungiu, Cristi Puiu, o Cälin Peter Netzer. Estos directores suelen caracterizarse por un uso radical de la cámara al hombro, la agitación, la crudeza, el tiempo real, el naturalismo fotográfico y el punto de vista casi siempre cercano al protagonista o los protagonistas. Caini, sin embargo, observa a los personajes desde una mayor distancia y lo hace con planos más estáticos y atractivos fotográficamente. Y en ocasiones utiliza movimientos de travelling y música, dos recursos poco habituales en la cinematografía de Rumanía.

“La mirada del hijo” de Calin Peter Netzer (2013)

En este fotograma vemos a Luminița Gheorghiu, una de las actrices más importantes del cine rumano, que está presente en muchas de sus mejores películas. Destacan por ejemplo 4 meses, 3 semanas y 2 días de Cristian Mungiu (ganadora de la palma de oro en Cannes) o La muerte del señor Lazarescu de Cristi Puiu. En Caini no aparece, como si lo hacen otros dos actores importantes como Dragos Bucur y Vlad Ivanov. Curiosamente, estos dos actores ya compartieron reparto en la película Policía, adjetivo de Corneliu Porumboiu. Esta película también trataba una historia policíaca y era más estática y observacional de lo habitual, como lo es Caini. También suponía una desmitificación del género policíaco y además, los dos actores citados también eran antagonistas.

“Policía, adjetivo” de Corneliu Porumboiu (2009)

A las que no se parece tanto Caini es a las películas de Cristian Mungiu, que en mi opinión es el director más destacado del cine rumano. Además de conseguir una verdad cruda y realista en sus imágenes y personajes, este director consigue algo más. Mediante el buen uso del punto de vista, la expresividad de sus composiciones precisas (pero aparentemente fortuitas), unos personajes muy bien definidos y una narración ultradetallada de las acciones a tiempo a real, consigue generarnos una gran empatía y comprensión hacia los personajes. Y alcanza un nivel mayor de profundidad en los temas y sentimientos que trata.

Un ejemplo de composición en “Más allá de las colinas” de Cristian Mungiu (2012)

Un punto delicado de Caini es precisamente que es muy difícil que un espectador sienta empatía por algún personaje. Tal vez el único por el que nos preocupamos un poco es el jefe de policía. Roman nos importa poco desde el principio, y así se confirma cuando el director decide no mostrar el momento de su muerte y los espectadores apenas sentimos nada. Probablemente es la intención de Bogdan Mirica, ya que desde el inicio toma como punto de vista el pueblo en sí, y nunca se focaliza en ningún personaje.

En mi opinión esta ópera prima es una buena película de entretenimiento, con personajes interesantes y bien interpretados, pero que difícilmente cambiará la vida de nadie o impactará a un nivel profundo. Podemos decir que es una interesante constatación de como la violencia del pasado deja rastros en el presente, y una acertada versión realista del género policíaco/western, lo cual es de agradecer. Desde luego, la gran mayoría del cine de género actual tiene mucho que envidiarle a esta película. Aún así, pienso que los referentes están demasiado presentes y tengo la sensación de que no termina de profundizar en ninguna cuestión. Veremos como evoluciona el cine de Bogdan Mirica en el futuro.

“Caini” de Bogdan Mirica

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