Apuntes sobre High Life, de Claire Denis

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Este artículo pretende ser, más que una crítica al uso, una serie de apuntes sobre ciertos elementos a reflexionar sobre ‘High Life’ de Claire Denis. Para una crítica al uso recomiendo la de Javier Acevedo Nieto en Cine Divergente, en la cual reflexiona y profundiza en algunos de los puntos que voy a exponer. Advierto leer estos apuntes una vez vista la película, ya que hablo explícitamente del argumento y todo su avance narrativo.

-Ya en el prólogo, Claire Denis nos señala que aquí no importa tanto qué sucede, sino cómo Monte (Robert Pattinson) y Willow (Jessie Ross) han acabado en esta situación. Ya sabemos que toda la tripulación acabará muerta, mostrando la forma de ataúd de la nave y el posterior plano del desfile de cadáveres, acusando que no se trata por lo tanto de supervivencia humana (también aclarado con otra escena que comentaré más adelante), sino que aspira a la trascendencia. En qué hace al ser humano como tal. Su narración compuesta de flashbacks nos ayuda a comprender la visión de Monte: desesperanzada, pesimista, dónde llega a reprochar más tarde “¿qué sabrás tú de la crueldad?”; frente a la de Willow: vitalista, enérgica, curiosa, cuando también afirma que no necesitan ayuda de nadie.

-La única secuencia terrestre que observamos, a bordo de un tren en marcha, puede parecer a simple vista, colocada únicamente para explicarnos a través de un personaje externo la trama: algo que se podría acusar de vacuo. Sin embargo, la mayoría de planos en esta secuencia, incluyendo la licencia poética que Denis se permite con el personaje de Boyse (Mia Goth) de tocar el cielo con la mano a bordo del tren; son del paisaje en movimiento. Lo que más interesa de la secuencia, al fin y al cabo, es que nos transmita una sensación de velocidad: legible, clara, que avanza; para contrastar con el movimiento de la nave, dónde se nos muestra que a la velocidad de la luz da la sensación de retroceder mientras avanzan, un vaivén sucesivo, eterno.

-El único contacto de bondad o calor humano, aparte del paterno-filial entre Monte y Willow, se produce justamente entre los padres de Willow: Monte y Boyse. Nunca llegan a consumar o exteriorizar ese cariño más allá de cuando se pelean: ella le corta el antebrazo con un cristal y él la abofetea. Justo después, con los dedos ensangrentados de ambos, intercambian un gesto afectuoso, acariciándose los dedos. El resto es deseo lujurioso, violencia e incluso violación; lo peor del ser humano. También ese contacto entre Monte y Boyse parece profetizar la creación de Willow, remarcada por Denis con los acordes de la canción homónima cuando la Doctora Dibs (Juliette Binoche) engendra, por decirlo de alguna forma, a la niña.

-La creación de la vida es uno de los temas centrales de la cinta. Partiendo de ello, son coherentes los planos del huerto representando la creación de un pequeño ecosistema, además de espacio de enajenación para los personajes de Monte y Tcherny (André Benjamin), incluso el segundo se acaba fundiendo con él tras la muerte. Se construye una reiteración del universo con el milagro de nacer. Son asociados a través de cómo se filmadas las estrellas y los agujeros negros: con reminiscencias al óvulo y los espermatozoides alrededor; y en la concepción de Willow con el inserto de imágenes abstractas espaciales. Puede que esos agujeros negros sean una trascendencia, un paso evolutivo del más allá como bien señala el final (algo que a muchos les recordará a ‘2001: una odisea en el espacio’).

-Hay un simbolismo recurrente con los perros que me gustaría señalar únicamente, pues no me atrevo a formular nada en concreto. Tal vez sea para que cada uno saque sus propias conclusiones, pues no es el único elemento en la película de esta naturaleza. Sabemos que Monte fue criado por un perro, mató por él, y por ello está en la nave. Por otra banda, cada vez que Monte debe introducir el informe diario para que los sistemas vitales de la nave se renueven, se refiere a ello como “time to feed the dog”. Y por último, el único contacto que llegan a tener con otra nave resulta ser una embarcación de perros abandonados.

-Nos encontramos hasta 3 formatos de pantalla, cada uno parece cumplir con un punto de vista específico. Tenemos el 1:33 para ofrecer imágenes de lo que me gusta llamar visión mecánica: imágenes de carácter más documental, con una cierta frialdad y objetividad. Parecen clips de archivo rescatados de la nave, con un carácter algo similar a las imágenes que Willow observa en la pantalla durante toda su vida, las mismas que Monte detesta. El 1:66 es el predominante, y se relacionaría con la visión humana, donde encontramos tanto sus pequeñas muestras de bondad, pero sobre todo donde observamos la crueldad y el horror. Por último, el 1:85, el que más se expande a nuestros ojos por contraste, correspondería a la visión espacial/sobrehumana. Sólo se usa para las imágenes del universo, el punto de vista del casco de Monte en la nave canina, y en su abrumador final, dónde la luz parece tragar al espectador.

-La canción de Willow, cantada por Robert Pattinson, o más bien por Monte, parece bastante reveladora en su letra, y no es baladí que suene justo en los créditos finales:

“Willow, where are you hiding now?

Willow, are we rushing for or are we standing still?

Willow, does this love hold the destination, Willow?”

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