En defensa de la crítica cinematográfica

Ego ensayo
“En muchos sentidos el trabajo de un crítico es fácil, arriesgamos poco porque gozamos 
de una posición que está  por encima de los que exponen su trabajo y a sí mismos a nuestro criterio.” 
                                                                      Anton Ego en “Ratatouille” (2007)

Antes incluso de ser creador, fui crítico. En ningún caso llegó a ser algo profesional o de una relevancia más allá de la vecinal. Sin embargo, disfrutaba expresando mi criterio frente a obras que, creía, merecían mayor reconocimiento o, al contrario, debían ser expuestas por sus fallos. Además, vivimos en la era de la información, por lo que se me hizo muy fácil encontrar portales donde publicar mis textos, principalmente redes sociales. En estos medios en los que encontré un espacio para compartir mi opinión me crucé con mucha gente que compartía esta afición y me sumergí más en el mundo de la crítica cinematográfica y de todo tipo. De ese amor a la crítica nace este ensayo, donde voy a intentar tratar el papel de esta en nuestra actualidad y defender porque creo necesaria la figura del crítico, una entidad harto menospreciada y parodiada. Pero, primero, recapitulemos para ver cómo llegamos hasta el día de hoy.

Con la estandarización de internet y la evolución de la comunicación, pude apreciar gradualmente el auge de la crítica en sí. Cada día aumentaban las gentes que querían dar a conocer su opinión sobre ciertas obras, tuvieran una ambición profesional o no, todo el mundo quería formar parte del discurso. De esta tendencia nacieron plataformas como Letterboxd y las ya existentes, como IMDb o Metacritic ganaron muchos números en su apartado de usuarios. Aunque el portal donde realmente la crítica se revolucionó, fue Youtube. Cualquiera puede criticar y estas plataformas lo demostraron. Sin embargo, de esta estandarización nacieron ciertas tendencias no necesariamente positivas.

Empezamos a guiarnos por números, por la calificación rápida, cuanto menos esfuerzo necesitáramos invertir, mejor. Al fin y al cabo, ¿quién querría malgastar su tiempo argumentando cuando con un número quedaba todo claro? No obstante, aún quedábamos algunos a los que nos fascinaba escribir y seguíamos renunciando a una calificación tan sistemática. Siempre he defendido que muchas obras son más que la suma de sus partes y, debido a eso, la calificación por números no argumentada me frustraba bastante. Aunque no todo era malo entonces, con este auge de la opinión, vinieron una nueva oleada de críticos que refrescaron el medio. Dichos críticos empezaron a subir sus reseñas a Youtube o redes sociales y generaron rápidamente una base de seguidores entre los cuales me sumé. Esta nueva manera de criticar se distanció mucho del perfil clásico del crítico e intentó reinventar el formato para hacerlo más entretenido. El crítico ya no era alguien por encima de la obra a quien ésta debía impresionar, sinó más bien un fan que disfrutaba compartiendo su opinión. Era más cercano al público, lo entendía mejor y ganaba antes su simpatía. Los críticos tradicionales seguían existiendo, claro, pero ahora había una variedad muy agradecida. El crítico moderno, sin dejar de lado sus raíces, adoptó también un papel de divulgador. Eran personas que les fascinaba el cine y querían dar a conocer sus obras favoritas o películas antiguas que el gran público ignoraba. Fue una época de descubrimientos, de romper las normas o, más bien, de crearlas. Como las redes eran territorios a explorar la originalidad y la inspiración brotaron sin cesar durante años.

Portada de Nerdwriter1, uno de los ensayistas más importantes de Youtube

Pero ahora podríamos preguntar: ¿Exactamente, en qué se diferencian esta nueva oleada de críticos de la crítica impresa? Bueno, esa es una pregunta difícil, aunque creo que los dos puntos más importantes son la libertad y el formato. La crítica tradicional, ya sea para bien o para mal, necesita estar asociada a un medio físico, normalmente un periódico o revista. Aunque sí hay casos de revistas o entidades nacidas del puro amor al cine, estas siguen necesitando financiación y, resumiendo mucho, tarde o temprano se ven influidas por esos mismos patrocinadores. Sin embargo, algo que ha marcado a la crítica vanguardista en el internet de los últimos años es una libertad completa y eso es gracias a ciertos aspectos. Primero, muchos de estos críticos, sobre todo los que llevan más tiempo, empezaron por ocio y sin esperar cobrar un solo centavo. La fama les alcanzó y de repente se dieron cuenta de que sí podían vivir de eso. Además, los métodos de financiación modernos se basan en el público donando capital al crítico para que este pueda seguir con su trabajo y la publicidad integrada en los artículos, muchas veces impuesta por la plataforma donde se suben las críticas, por ende, no dirigida directamente al contenido del autor. Estas condiciones permitieron a los nuevos críticos formarse en un espacio libre, donde no existía la censura ni las influencias, permitiéndoles desarrollar un estilo muy marcado por la personalidad del individuo y sus gustos. Esto no le quita valor a la crítica tradicional, de hecho, es más admirable, si cabe,  encontrar una voz propia en un medio tradicional que en internet.

El otro aspecto diferenciador que quiero comentar es el del formato. En los nuevos portales la crítica encontró nuevas formas con las que expresarse, nacieron los video ensayos, las reviews filmadas y los videoblogs. Este aumento en el léxico dio paso a creadores de lo más originales, como The Nerdwiter o Red Letter Media, que enfocan las películas desde un punto de vista muy diferente al resto de los analistas. Mientras que los medios tradicionales estaban sujetos a la palabra escrita, plataformas como Youtube abrieron la veda del audiovisual. Este cambio de formato conlleva muchas implicaciones; el crítico era ahora un creador audiovisual y trabajaba con él. La estructura tradicional de la crítica se modificó para adaptarse a un nuevo lenguaje, uno más fluido, con un ritmo marcado por el autor, no por el espectador. Y aunque el corazón de las críticas sigue siendo el mismo, se ha abierto un abanico gigante respecto a sus orígenes en cuanto a cómo consumirlo. El vocabulario audiovisual se convirtió en un filón que se podía explotar de mil maneras, por eso, los críticos dejaron de acogerse a estándares o esquemas estáticos. La revolución vino con el movimiento, el sonido, el montaje, y trajo consigo a un buen puñado de genios para explorar sus límites. Las críticas ahora contaban con gags recreando las escenas, con soporte visual para esclarecer ejemplos, con fragmentos del autor hablando directamente a cámara, a nosotros, al público. Esta crítica te permitía, además, ser más participativo como espectador. Las cajas de comentarios se llenaban con discusiones respecto a la película bajo análisis o algún aspecto del vídeo en sí y además el propio crítico respondía a muchos comentarios, además de que era accesible por redes sociales. El discurso evolucionó para dar paso a conversaciones y, por primera vez, un crítico podía ser influido por su público.

Half in the Bag, una de las secciones más famosas de Red Letter Media

Hoy en día el panorama ha variado un poco, internet es el pan nuestro de cada día y cuesta encontrar formatos novedosos, los críticos que llevan años siguen ahí, pero ya no son la novedad. La fama también conlleva una masificación de la audiencia, así que mi punto anterior, el de la comunicación entre autor y público, también se ha vuelto más tosco. Pero no quiero dar una impresión negativa. La crítica sigue avanzando y cada día aparecen nuevas voces con algo que decir, de hecho, últimamente mi actividad favorita es descubrir a estos nuevos talentos y fijarme en su evolución. El medio está destinado a centrarse, a definirse en formatos concretos, es simplemente la evolución lógica, pero dicha evolución no tiene porque ahogar a los nuevos críticos con una visión única. Esta situación no es necesariamente algo malo, pero personalmente echo de menos ese ambiente de sorpresa que existió no hace tanto.

No obstante, la crítica aún tenía un último factor revolucionario por desarrollar; las plataformas de entretenimiento. Es común hoy en día escuchar que estos portales pecan de tener un catálogo demasiado extenso donde, a veces, se priorizan obras de una calidad cuestionable, antes que otras más arriesgadas pero satisfactorias para el espectador. Está en boca de todos el “No hay nada que ver” o “No encuentro nada bueno”, es un dilema recurrente y que tiene a los usuarios buscando durante largo tiempo algo que reproducir. El aumento de la oferta ha traído consigo una reducción en la paciencia del espectador. El usuario medio de plataformas da poco margen a las obras para engancharse a ellas, tienen a mano su mando a distancia con la amenaza de quitar la película si esta no les convence en sus primeros cinco o diez minutos. Es un clima realmente hostil donde la gente aún se está situando y es en este mismo contexto donde vuelve a ser relevante la figura del crítico.

Ante una marea de títulos de una calidad incierta, la crítica, tanto de masas como profesional, actúa como un faro que guía a los espectadores a las obras de mayor valor o que ofrecen algo genuinamente interesante. Son tiempos de descubrir críticos con los que conectar, que representen tus gustos y en los que puedas confiar para dejarte llevar hacia filmes o series que realmente merecen tu tiempo. Me atrevo a decir que este es el momento en el que la crítica cinematográfica tiene más valor en toda la historia de este arte. El papel antagonista del crítico es necesariamente dejado de lado para establecerse como un colaborador cultural, aquel que debe dar voz a las obras que no se pueden defender por sí mismas, que señala el talento entre la mediocridad y ayuda a hacer avanzar este maravilloso medio. Creo firmemente que el papel del crítico es cada día más relevante y el tiempo solo me hace ver más motivos para creerlo. Está claro que el poder corrompe y, puedo decir, que es fácil dejarse llevar por la soberbia en tus textos. Sin embargo, la diversidad actual de críticos permite que el usuario pueda encontrar fácilmente aquellos escritores que cumplan con sus requisitos.

CritiCar de “El Camino: a Breaking Bad movie” con Frikidoctor y Acevedismos

Ante una perspectiva tan, a falta de otra palabra, rica para la crítica, mi sorpresa fue mayor cuando descubrí en los círculos creativos cierta tendencia a desprestigiar la figura del crítico. En el pasado reciente y actual presente he escuchado opiniones realmente duras hacia el oficio de criticar; se les tacha de ineficaces, de juzgar precipitadamente y se les define con un perfil marcado por delirios de grandeza. Es sabido que la crítica no es infalible y que carga fracasos a sus espaldas como, por ejemplo, la mala recepción que tuvo Blade Runner (Ridley Scott,1982) y que hoy en día es considerada una de las obras maestras de la ciencia-ficción. Sin embargo, creo que debemos mirar más allá, pues nada en este medio es perfecto y hay historias también de directores excelentes entregando una mala cinta.

Por mi parte veo mucho más saludable el centrarse en lo positivo que aporta la crítica al panorama actual que centrarse en malos ejemplos. Como he ido comentando anteriormente, el acercamiento a la crítica ya no debe plantearse como un adversario, sino un colaborador. Creo firmemente que la mejor manera de avanzar es la cooperación entre creador y crítico, pues ambos se pueden llegar a retroalimentar. Un director minoritario que consiga realizar una obra exquisita puede ver su carrera enormemente impulsada por el favor de un crítico renombrado y, a su vez, la existencia de estos entes calificadores obliga a los creadores a no encasillarse, a forzarse a manufacturar cintas de la mayor calidad posible. Siempre me ha gustado ser exigente, tanto conmigo mismo como con los demás, pues creo que la exigencia es la potenciadora de la inventiva.

Para concluir este ensayo me gustaría reforzar mi defensa de la crítica y para eso quiero volver a la primera frase que habéis leído en este artículo. Si bien el discurso de Ego me parece fantástico para el personaje, creo que esas primeras palabras sintetizan la visión negativa de la crítica. Hoy en día no debemos creer, tanto por parte del público como del crítico, que este último está por encima de nada. Su papel, necesariamente, debe consistir en aportar un punto de vista. Me encanta ver que un crítico ofrece una lectura nueva a un film clásico que hasta ahora no había pensado o como otro desgrana obras populares para denunciar un mensaje nocivo. Los que adoran la acción por encima de la profundidad de la trama, los que no tienen interés en nada que no sea el drama humano, aquellos que se fijan en cómo se compone cada imagen y otros que adoran cómo se construyen los diálogos. Todos son opiniones y no deberíamos cerrarnos a ninguna pues su finalidad es hacernos disfrutar o reflexionar sobre nuestro arte desde nuevas perspectivas. Y se puede hacer la pregunta: ¿Entonces, qué demonios es ahora un crítico? Bueno… es complicado. Creo que ya no tiene sentido querer coger al crítico como una figura inamovible, los tiempos cambian y la crítica debe hacer lo mismo. Hay una variedad tan grande de personalidades que aportan su particular manera de entender el cine que me parece un suicidio querer meterlos a todos en el mismo saco. Canales como Every Frame a Painting o The Nerdwriter caen más en un vídeo cercano al ensayo, resaltando aspectos concretos de un film o de un director, mientras que otros como Channel Awesome (Nostalgia Critic) o Chris Stuckmann encajarían más en el perfil clásico del crítico. Al final del día, todos opinan y no creo que haya una forma mejor de hacerlo que otra. Así que, por mi parte, prefiero incentivar a que veáis a toda esta gente y que decidáis qué tipo de crítica preferís. En caso de que os interese algo centrado en los detalles o el ensayo tenéis a los ya mencionados The Nerdwriter (que no se limita solo al cine) y Every Frame a Painting, que me parecen los máximos exponentes de este tipo de videos, sin embargo también podéis echar un vistazo a The Closer Look, Skip Intro, Logos Made Flesh, Nerdstalgic, Masters of Movies y Lessons from The Screenplay. Si os interesa un perfil más cercano a la crítica tradicional, en inglés tenéis a Red Letter Media, Channel Awesome, I Hate Everything o Chris Stuckmann, mientras que en español están Mireda Producciones, DayoScript (principalmente videojuegos), Frikidoctor y Acevedismos, el Chico Morera o Agujeros de Guión. Además de que en este último perfil encajan la gran mayoría de críticos que continúan expresando su opinión de manera escrita en páginas como Roger Ebert, Letterboxd o los diferentes diarios y revistas. Con esta lista creo que podéis catar todo lo que esta nueva crítica tiene por ofrecer, al menos en parte.

Personalmente estoy agradecido a toda esa gente que dedica su tiempo a abrir mi mente a nuevas maneras de apreciar el cine o que desafían mis preconcepciones de una obra, por importante que sea. Estoy seguro de que siempre existirá la crítica, pues el opinar es humano, y siempre habrá gente como un servidor que saltará en defensa de ella siempre que haga falta.

Pero hay veces en las que un crítico realmente se arriesga en pro del descubrimiento y la defensa de algo
nuevo. El mundo es hostil para los nuevos talentos y las nuevas creaciones, lo nuevo necesita amigo”.
                                                                         Anton Ego en “Ratatouille” (2007)

Links a los canales nombrados en el ensayo (por orden de aparición):

  • Webs de crítica escrita:
    • –  https://www.rogerebert.com/
    • –  https://letterboxd.com/
    • –  https://www.metacritic.com/
    • –  https://www.rottentomatoes.com/
    • –  https://www.imdb.com/
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